¿Porqué no se conservan vídeos de las actuaciones en directo de María Callas?

Bocatto di Cardinale nos cautiva los sentidos, nos fascina y emociona.
28 mayo, 2019

Maria Callas dans sa chambre de l'hôtel Ritz à PARIS, June 04, 1963.

 

¿Cómo puede ser posible que existiendo ya cámaras y poseyendo además un buen número de vídeos y entrevistas entre cortinas, pasillos y camerinos de teatros, a día de hoy, no se conserven vídeos de las actuaciones en directo la soprano más relevante y fotografiada de la segunda mitad del siglo veinte?

Esta noche como tantas otras, tras haber estado compartiendo, analizando y debatiendo con amigos, una larga lista de vídeos y versiones de arias de ópera, he vuelto a introducir el nombre de Maria Callas en YouTube, descubriendo otro pedacito de vídeo que si quizás no es nuevo, por lo menos yo, no había tenido oportunidad de ver.

María me fascina desde prácticamente el principio de mi consciencia musical y muchas veces, tirando de uno u otro hilo he ido aprendiendo y leyendo acerca de su vida.

No entiendo qué se gana con ocultar los vídeos de sus presentaciones públicas, conciertos y funciones operísticas. Ni los de ella, ni los de Caballé o Kraus (mira que hay archivos guardando vídeos... ). Pero volviendo a Callas, tengo ganas de soltar lastre y hacerme preguntas incómodas públicamente.

No entiendo que acumulen polvo en cajones olvidados los vídeos de nadie que haya sido relevante para la historia de la música. Menos, si esta ha sido tan relevante. Tanto, que ha sido la más relevante para las posteriores relevantes e incluso sus coetáneos.

Vuelvo. ¿Los de la Callas? ¿No existen? ¿Destruidos? ¿Olvidados? ¿En serio? No lo entiendo.

La realidad es que año tras año se descubren, aparecen y se hacen públicos unos minutos de vídeo que casualmente cuadran con un audio en directo... y siempre con cuenta gotas. Fragmentos aislados. ¿Porqué seguir negándonos la posibilidad de ver de una vez por todas una de sus Normas, Toscas, Butterfly o Traviatas completas? ¿Existen? ¿Quién las tiene?

¡Estamos hablando de esta Señora! ¡De estas cuerdas vocales! ¡De alguien que le regaló catedrales sonoras como esta a la humanidad! Unos momentos que nunca habían sido tan útiles como hasta ahora, pues inclinan forzosa y potentemente la balanza del juicio hacía el ser humano y la belleza y elevación, que es capaz de crear cuando una maga (cantante y actriz) se pone al servicio de un mago (compositor) con la necesaria colaboración de otros magos igual de necesarios (director, orquesta y coro) consiguiendo devolverme la fe en nuestra especie.

¿No sería más rentable para sus propietarios explotarlos comercialmente? ¿Sería rentable para los dueños de sus derechos sonoros, anteriormente EMI, propiedad de Wagner Music Group desde 2013 si no me equivoco, publicarlos y ya está? ¿Es que sobre esas grabaciones no existen derechos y por tanto hay intereses comerciales no resueltos? Es decir, que podría acabarse luchando por sus derechos en un juicio entre discográficas y propietarios privados (no es una afirmación, sigo preguntando).

¿Qué hay de la actividad teatral anterior al contrato firmado en 1952 con EMI y desde ahí, hasta casi el 70 que María siguió actuando intermitentemente?

¿Es posible que no exista contrato sobre los derechos comerciales de tales imágenes y de no haberse firmado contrato y no tener María herederos directos a través de los que rentabilizar ese legado, ese material esté ocultado o peor, olvidado en un cajón?

Durante mi experiencia en el mundo empresarial y también en esta industria, vengo constatando el generalizado gusto esquizofrénico y autodestructivo del mercado y sus gestores, por rechazar la posibilidad de hacer las cosas demasiado bien.

A veces estas situaciones alimentan mi, cada vez más creciente, conspiranoia. ¿Estas situaciones son resultado de una conspiración o simplemente es que somos todos retrasados? ¿Malas personas?

María era una persona muy insegura fruto de su enorme inteligencia, experiencia y criterio musical y estético como artista de teatro claro, pero también de un estado físico anterior a un cuerpo estilizadísimo, transformado por ella sometiéndolo a rigurosos y estrictos tratamientos y dietas, para alcanzar un ideal estético, total y creíble junto a sus prestaciones vocales. María era intransigente consigo misma y se exigía ser la mejor (por ello probablemente lo logró).

¿Quizás ella misma destruyera todo lo que fuera una prueba de su antigua figura? ¿Lo que estuviera ligeramente alejado de su por muchos hoy, inalcanzable listón? ¿Quizás simplemente no estaba contenta de su prestación aunque siga fascinándonos y suponiendo un ejemplo para todos nosotros? ¿Puede que ella las destruyera? ¿Y su familia? ¿Su madre o su hermana? ¿y sus detractores? ¿y sus enemigos sociales? ¿y la industria una vez que dejó de estar psicológicamente capacitada para ser quién era encima de un escenario? ¿Quizás el pobre Meneghini se vengó de ella eliminando todo rastro del camino recorrido juntos? ¿Quizás estoy siendo injusto con alguien a quien tanto admiro analizando públicamente algunos de sus más personales datos y sentimientos sin haberla conocido y saber si estoy equivocado?

Esto da para otra disertación más extensa, lo sé. Quizás más adelante.

He pasado el día trabajando como siempre hasta muy tarde y ahora, "tras desconectar" del canto, hablando de canto y escuchando versiones, me han dado las cuatro de la mañana escuchando a La Divina preguntándole cosas a un archivo en blanco del ordenador. Me voy a la cama con muchas preguntas de las que creo, difícilmente conoceré respuesta. Publico este texto sabiendo que mañana mi agente, mi pareja y/o mis padres, me reñirán otra vez por no haber descansado teniendo tanto que hacer nuevamente. Aunque como siempre me pondré a trabajar hasta que la inevitable vida normal o el agotamiento, me arranquen del estudio.

Debo confesar que pocas veces mi cerebro desconecta de esta búsqueda y reflexión constante. Ni siquiera deja que duerma muchas horas sin volverse a activar para reflexionar sobre una idea, una frase, una nota musical... Mi obsesión, porque lo es, me lleva hasta el punto de levantarme de la cama a las tres de la madrugada, porque he soñado que cantaba una cadencia que debo anotar o olvido un texto y no puedo evitar saltar los peldaños de las escaleras que llevan a mi estudio del sótano de tres en tres para anotarlo o revisarlo.

Cuando algunos me pedís un consejo para dedicaros al canto suelo recomendar que si no estás verdadera y literalmente loco por esto, no lo hagas. Nunca va a poder nadie compensarte por lo que le vas a entregar a tu carrera y a este arte. Ese amor no está pagado por más grande que sea tu caché y a la vez por el mero hecho de andar el camino hacia la incertidumbre de un futuro solamente soñado y alimentado por la propia ilusión de conseguirlo, lo compensa todo. Si te ha picado el bicho, estás perdido. Si se os ha metido la música, el aire de los teatros y sus tablas en las entrañas, ya no tenéis salvación posible pero aquí tenéis un amigo.

Buenas noches... o quizás ¿Buenos días?

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